martes, 14 de abril de 2009

MANIPULACIÓN MANIÁTICA

Hace siete años ya de aquél día infame, un día en el que una élite de irresponsables se dio a la tarea de arrastrar a una marea de gente enardecida, arrecha, una gente que no andaba pendiente de comer cuento, pero que se lo tragaron completico.
Y fue quizá cuando se gestó de mejor manera, al menos en nuestras costas, aquél viejo concepto de la manipulación de las masas. No descansaron ni un segundo en decir “ni un paso atrás”, no cedieron terreno, se avalanzaron como buitres sobre el Palacio de Miraflores y con ello contra millares de almas que un par de días después gritaron “Uh Ah Chávez no se va”.
Sin embargo, esta pequeña reflexión no pretende narrar hechos, mas bien resaltar que la manipulación no acabó aquella tarde, sino que continúa, en los pasillos de las universidades y sus aulas, en las casas de familiares y amigos, en las pantallas de nuestros televisores, en esta fugaz y vertiginosa red de la información.
En un librito publicado por la editorial “el perro y la rana” (que tiene su equivalente callejero), encontré las palabras que describen mucho de lo que vemos a diario, en revistas y periódicos, en las vallas publicitarias, esa venta ideológica de la que nunca nos hablaron, bueno, ellos no, los capitalistas, la publicidad es un mero medio para vendernos productos y el cliente decide comprarlos o no... la cosa es que aquél 11 de abril aunque no hubo publicidad, no mucha, no podemos decir “y este dictador fue patrocinado por...”, como en los partidos de fútbol, cosa que me parece de mal gusto, sobre todo durante las narraciones radiales.
El libro en cuestión lleva por nombre “La intoxicación lingüística”... acá va un pasaje con unos nombres de personajes “globales”, no, no son locales, no son el Sr Granier ni el tipito de globovisión, pero son sus verdaderos señores, los amos globales de los medios de información:
“Para asegurar su hegemonía como capitanes de la industria y de los negocios, los ricos han aspirado siempre a convertirse en 'capitanes de la conciencia'. Los nombres son numerosos a lo largo de los siglos XIX y XX, desde Lord Nordcliffe o el yanqui Hearst, hasta Axel Springer, Kirch, Berlusconi o Murdoch..”

Para muestra un botón, seguiremos al pie del cañón pendiente de qué quieren vendernos realmente.
Saludos boivarianos y terrestres!