domingo, 12 de diciembre de 2010

La Fundación La Casita

Este es un proyecto creado desde el compromiso social, sin ánimo de lucro o de llenarse de gloria, simplemente con la esencia central de ayudar al prójimo. Un espacio para la convivencia, el aprendizaje y la inclusión.

Desde hace más de treinta años, esta "casita" localizada en al comunidad de Paso del Rey, en el corazón de Villa Zapiola, a las afueras de Buenos Aires, se ha dedicado a llevarle esperanza a decenas de jóvenes que han sido excluidos sistemáticamente del sistema.
Con altos y bajos, el proyecto ha ido evolucionando, contando hoy en día con un espacio de Escuela Granja, donde los jóvenes participantes del proyecto tienen la oportunidad de aprender los oficios de la crianza de animales y la siembra de vegetales y hortalizas. Asimismo, los muchachos se involucran día tras día en las labores propias del mantenimiento de una casa como lo son las limpieza y la recuperación de espacios, la construcción o remodelamiento de sus diversas áreas, creando así un verdadero hogar, donde lo que se tiene es producto del esfuerzo mancomunado, no sólo de la necesidad sino del compromiso de construirse un hogar y un futuro digno.

El sábado 11 de diciembre de 2010 estuvieron compartiendo con la gente de Villa Zapiola para vender algunos productos y compartir con la gente de la comunidad. Estuvo muy animada la cosa con la presencia de una bandita de cumbia, unos jóvenes que tocaron conocidos temas de este ritmo populososo de acá de Argentina, en lo cual no ahondaré porque sé poco del género, pero de que te mueve las patitas, te las mueve.
Adultos y niños disfrutaron de una tarde amena donde hubo desde panchos (los perrocalientes), tortitas de diversos sabores, no podía faltar el tradicional dulce de leche, hecho directamente con la leche de los animales de la granja y con un sabor tan deliciosos que algunos dijeron que era el mejor manjar probado por estos lares, también ofrecieron miel y algunas bebidas refrescantes ya que el calor ya arrecia por estas tierras, llamando la llegada del verano.

La actividad sabatina fue todo un éxito y los jóvenes entre risas te animaban a participar. Espero que este proyecto continúe y muchas personas lo conozcan, no sólo para darles ánimo a estos chicos, sino para que nos llenemos de espacios para la inclusión por todo el continente. Que el futuro es brillante si lo construimos entre todos.