martes, 18 de diciembre de 2012

Del boom petrolero al consumismo de la bonanza "bolichavista"

Comprando el ARBOLITO en Las Mercedes, Caracas.
Los medios de afuera y dentro, dicen que Venezuela, la Bolivariana, la de Chávez, está en una GRAVE crisis económica, que no se aguanta el control estadal sobre el comercio, que la empresa privada sufre y que la gente pasa hambre.

Nada más contradictorio (¿ejemplificante?) que pasar por la transferencia de la estación Plaza Venezuela y ver un "combo" de pollo frito Arturo's tirado en el suelo, mientras los transeúntes (usuarios metro) corren inadvertidamente con sus bolsas de compras de marcas y tiendas trasnacionales, sin advertir que el pollo frito (ese grasiento) reposa en el suelo.

Y no lo comento únicamente porque me impresione, que el usuario metro haya pasado de ser "respetuoso" de estas instalaciones públicas, a ser un habitante "pasajero irresponsable", capaz de consumir este (entre otros) producto alimenticio dentro de las instalaciones, sino que en una nación afrontando una crisis económica, o en la que las mayorías no tienen  "acceso universal a la alimentación", estos restos comestibles serían arrebatados por cualquier hambriento transeúnte. Este no es el caso de Venezuela. Acá cabría comentar, para los que no están familiarizados con las "normas del Metro de Caracas", que está PROHIBIDO el consumo de cualquier bebida o alimento dentro del sistema, cosas de "reprimir" al venezolano acostumbrado a arrojar "cualquier desperdicio" desde la ventana de un vehículo en movimiento.

En todo caso, el venezolano (la venezolana) no es consumista per sé, ha aprehendido este "modo de vida" y asumió a ser así. Este hábito "consumista" fue el deber ser en los setenta (la época del "tá barato, dame dos"), de los viajes a Miami los fines de semana, del nacimiento de la terrible práctica (porque ya es una práctica, ¿fue?) de la "fuga de cerebros", del ejercicio de la compra de lo importado porque era mejor (véase las campañas publicitarias de la dictadura argentina que promovió esta práctica en la misma época), del estar a la moda extranjera, o poseer la "tecnología de punta" para igualarnos a nuestros vecinos "desarrollados" del norte.

La gente de mi generación, nacidos en los años setenta, en democracia y en ese boom, fuimos criados para consumir y para querer hacerlo, el ser burgués no era un privilegio, era común a las mayorías, por ello no es de extrañarse que durante una explosión social como la del 27F de 1989, la gente no solo saliera a buscar comida, sino aparatos electrodomésticos, electrónicos, muebles, etc.

Es entonces ahora, en un vértice del giro ideológico y de un cambio en el modelo económico, en el que nos encontramos en una situación similar a la de los años setenta, con un dólar "preferencial" y una capacidad de consumo que pone en tela de juicio nuestra inclinación al ahorro, mas bien inclinando la economía hacia una permanente gesta inflacionaria.

Compramos objetos ahora, porque en unos meses se duplicará su costo, porque es un "deber ser" el estrenar nuestro "niño Jesús" de última moda y de tecnología de punta, porque podemos hacerlo y nos gusta. ¿Cuántos poseedores de teléfonos como el Blackberry o el Iphone realmente necesitan de sus aplicaciones en la vida diaria? ¿Por qué adquirir un servicio de televisión satelital cuando más de la mitad de su uso es para ver Globovisión? ¿Cómo es que un auto de un año anterior es más costoso que el último modelo? Son solo algunas pocas perversiones o desviaciones que influyen en la economía de nuestra nación.

Habrá que sentarse a negociar con nuestro "animal consumista" y nuestras necesidades reales, con el sujeto que "ostenta un estatus", frente a aquél que elige "sabiamente" los objetos que pueden facilitarle la vida.

Unas pocas reflexiones para la víspera de navidad. Felíz Chavidad para todas y todos.




2 comentarios:

Pablo Fernando dijo...

No puedo opinar, sobre un país que no he visitado todavía. Pero si lo que puedo destacar, es que me hace acordar mucho a la Argentina, en los 90. Por no decir que fue igual, y que la gente mamo lo mismo. Abrazos, muy buen post. Saludos Coro.

Rodericus dijo...

Trataré de no ser abusivo, solo un poco abusón. Yo opino que el consumismo del venezolano no está en sus genes, sino que hay condiciones objetivas que generan ese consumismo, y esas condiciones las pone el gobierno actual.
Venezuela vive un boom petrolero y gran parte de esa masa de dinero se destina al gasto corriente (cosa que viola la Constitución bolivariana). Hay mucho dinero en la calle rodando. Aumenta le poder de compra del pueblo. ¿Qué haces con el dinero que te sobra luego de satisfacer tus necesidades básicas? a)lo podrías ahorrar en un banco (público o privado) que a su vez le dé créditos a la pymes y a los agricultores para impulsar la economía productiva nacional. O b)lo podrías gastar inmediatamente.
Como la inflación es muy alta en Venezuela, los intereses que pagan los bancos son un saludo a la bandera. Nadie que sea medianamente inteligente guardaría su plata en el banco para que la inflación de la coma.
Entonces, el dinero hay que gastarlo fundamentalmente en carros, lavadoras, neveras, aires acondicionados, computadoras, etc.
En conclusión, la gente es consumista no por sus genes, sino porque puede y debe serlo. "Puede" porque tiene plata en el bolsillo gracias al petróleo. "Debe" porque si no la inflación le evapora el dinero.
Es verdad que hay políticas que obligan a consumir, como la venezolana, para que la gente, al comprar productos nacionales, incentive la creación de más empresas manufactureras nacionales que den empleo y paguen impuestos, con los que, a su vez, se puede financiar la salud, educación, vivienda, etc. Pero como en Venezuela se mantiene un dólar hiper barato, lo rentable no es producir, sino importar. Por eso, el peso de las manufacturas en el PIB va cayendo sostenidamente desde 2006, mientras que el sector comercio no para de crecer.
El venezolano de hoy prefiere lo importado no tanto porue haya sido criado bajo la creencia que todo lo importado es mejor (que no lo niego tampoco), sino porque es más barato. En pocas palabras, la política económica del chavismo favorece el consumo, y de dicho consumo se benefician empresas extranjeras.
Si se cumpliera con la Constitución y se utilizara el ingreso del petróleo en crear un sector productivo público que dé ganacias, e incentivar una red de pymes (de propiedad privada y/o social) a nivel nacional, no sería necesario el control de cambios y la gente consumiría lo nacional, lo endógeno. Puede ser que siga el consumismo, pero sería un consumo que enriquecería al país, que no lo endeudaría como ocurre ahora.